Cuando la luz dorada desaparece tras los cerros orientales y el aire frío recorre la sabana, Bogotá no se apaga; cambia de piel.
En el corazón del norte, hay un epicentro que parece latir con un ritmo propio: la https://matteoporz833863.blogdosaga.com/40150065/el-arte-de-la-sensualidad-en-la-zona-t-de-bogotá